Por estar comprometido contra la corrupción apoyé la "Patria Nueva" como votante, candidato del Partido Popular y denunciando públicamente los excesos del gobierno anterior, pero estoy en una encrucijada que me hace dudar.
En diciembre de 2004 inicié como Abogado de AMP en Colón. En 2005 pedí traslado a la oficina central de esta Autoridad por cambio de domicilio, y en 2006 me ubicaron en la Dirección de Recursos Marinos. Ejercí mis funciones con profesionalismo y transparencia, y su Director me encomendó la tarea de fiscalizar irregularidades en los trámites de permisos y licencias, y nunca faltaron las presiones.
Habida cuenta de la entrada en vigencia de la Ley 44 de 2006 por la que se creó la ARAP, existía la posibilidad de ser transferido a esta nueva institución. Me prometieron la Jefatura de Asesoría Legal, pero sin explicaciones válidas, decidieron relegarme durante meses sin funciones, pupitre y equipo. En ese sentido, expuse mi queja con el objeto de quedarme en AMP, pero recibí la promesa del Administrador y Subadministrador de ARAP de que recibiría un mejor trato en ARAP. Finalmente acepté el traslado, pero con condiciones claras.
En ARAP fungí como Abogado de la Dirección de Ordenación y Manejo Integral, cumpliendo y haciendo cumplir la ley y los principios rectores del aprovechamiento sostenible de los recursos acuáticos, pero el doce de septiembre de dos mil ocho recibí destitución del Administrador de la ARAP violando la protección que me otorga la Ley 44 de 2006 por mi condición de funcionario de Recursos Marinos, violando el debido proceso de la Ley de Carrera Administrativa y violando la protección legal de no ser destituído cuando se padecen enfermedades crónicas.
¿Quién lo motivó a poner en riesgo mi estabilidad familiar? ¿El Pueblo Panameño y los Funcionarios Honestos no son dueños de ARAP? ¿En la ARAP no tiene futuro la honestidad y la legalidad? ¿Acaso no entienden que la seguridad alimentaria y la conservación ambiental dependen de la no existencia de tráfico de influencias, conflictos de intereses y corrupción?
Señor Presidente, soy padre de familia con casa hipotecada. No soy millonario como para lograr una cita expedita con usted, pero creo que la amistad entre su padre y el mío es suficiente para considerarme su amigo y para que se me haga justicia. Prometió "CERO CORRUPCIÓN" y "MÁS EMPLEOS", no permita que pierda la confianza en su gobierno y en usted.
lunes, 20 de octubre de 2008
TENEMOS UN PROBLEMA
TENEMOS UN PROBLEMA
Por: Gabriel D’Annunzio Rosanía Villaverde
Abogado y Locutor
gadarovi@gmail.com
Cuando en ciertas instituciones rectoras de recursos naturales no se respeta la ley ni los principios ambientales; cuando caprichosamente desconocen que sin conservación no hay desarrollo; cuando prevalece la corrupción, el tráfico de influencias y los conflictos de intereses; cuando se olvidan que el dinero no se come; cuando se destituyen, persiguen y acosan a los funcionarios honestos; cuando las autoridades superiores guardan silencio; y cuando se olvidan que los recursos naturales le pertenecen a todos; entonces tenemos un gravísimo problema.
Me embargó una gran preocupación sobre la derogatoria de la prohibición para la pesca con redes de cerco al norte del paralelo 6º30’ en las aguas panameñas del Océano Pacífico, ya que fue un acto que no surgió como consecuencia de un amplio debate ciudadano, ni se tomaron en cuenta las opiniones de los funcionarios técnicos de la ARAP, ANAM y de otras instituciones con claras competencia en la materia.
Cuando estalló el escándalo, los padres del engendro guardaron silencio o simplemente negaron toda responsabilidad. Posteriormente, divulgaron comunicados defendiendo la derogatoria, o más bien, atacando desenfocadamente la prohibición indicada. Gracias a Dios que existe organizaciones como ANCON, MARVIVA y otras que no escatimaron esfuerzos en denunciar lo sucedido.
Hace algún tiempo se discutía la posibilidad de modificar la prohibición del paralelo 6º30’ para fines de acuicultura, pero como parte de un debate honesto, abierto y transparente, pero nunca se pensó posible que se hubiese hecho de la forma como se hizo.
Recuerdo que en repetidas ocasiones, como abogado de la ARAP, que recomendé que se debía desarrollar la más amplia consulta, y muy en particular, que se tomara en cuenta la opinión de la UNESCO, ya que como país no podemos corrernos el riesgo de que la Isla de Coiba perdiese el status de patrimonio de la humanidad.
Felicito la iniciativa de la Comisión de Ambiente de la Asamblea y del Diputado Freidi Torres en el sentido de que se restablezca el artículo que se derogó de la Ley de Isla de Coiba sobre el paralelo 6º30’, eso sí, sin precondiciones. Si existe la posibilidad de modificar esta prohibición, no es el momento para hacerlo, sino cuando se tenga la certeza de que es necesario y conveniente para el país.
Finalmente, el momento es propicio para recordar a los parásitos, en el sentido de que debemos aprender de ellos. Son los seres vivos que más tiempo han sobrevivido, ya que por la Ley Divina y la Ley Natural que les rige, han entendido que no pueden destruir el medio que los sustenta. Ojalá más personas se unan a la lucha por la conservación ambiental en contra de los intereses mezquinos contrarios al ambiente.
Por: Gabriel D’Annunzio Rosanía Villaverde
Abogado y Locutor
gadarovi@gmail.com
Cuando en ciertas instituciones rectoras de recursos naturales no se respeta la ley ni los principios ambientales; cuando caprichosamente desconocen que sin conservación no hay desarrollo; cuando prevalece la corrupción, el tráfico de influencias y los conflictos de intereses; cuando se olvidan que el dinero no se come; cuando se destituyen, persiguen y acosan a los funcionarios honestos; cuando las autoridades superiores guardan silencio; y cuando se olvidan que los recursos naturales le pertenecen a todos; entonces tenemos un gravísimo problema.
Me embargó una gran preocupación sobre la derogatoria de la prohibición para la pesca con redes de cerco al norte del paralelo 6º30’ en las aguas panameñas del Océano Pacífico, ya que fue un acto que no surgió como consecuencia de un amplio debate ciudadano, ni se tomaron en cuenta las opiniones de los funcionarios técnicos de la ARAP, ANAM y de otras instituciones con claras competencia en la materia.
Cuando estalló el escándalo, los padres del engendro guardaron silencio o simplemente negaron toda responsabilidad. Posteriormente, divulgaron comunicados defendiendo la derogatoria, o más bien, atacando desenfocadamente la prohibición indicada. Gracias a Dios que existe organizaciones como ANCON, MARVIVA y otras que no escatimaron esfuerzos en denunciar lo sucedido.
Hace algún tiempo se discutía la posibilidad de modificar la prohibición del paralelo 6º30’ para fines de acuicultura, pero como parte de un debate honesto, abierto y transparente, pero nunca se pensó posible que se hubiese hecho de la forma como se hizo.
Recuerdo que en repetidas ocasiones, como abogado de la ARAP, que recomendé que se debía desarrollar la más amplia consulta, y muy en particular, que se tomara en cuenta la opinión de la UNESCO, ya que como país no podemos corrernos el riesgo de que la Isla de Coiba perdiese el status de patrimonio de la humanidad.
Felicito la iniciativa de la Comisión de Ambiente de la Asamblea y del Diputado Freidi Torres en el sentido de que se restablezca el artículo que se derogó de la Ley de Isla de Coiba sobre el paralelo 6º30’, eso sí, sin precondiciones. Si existe la posibilidad de modificar esta prohibición, no es el momento para hacerlo, sino cuando se tenga la certeza de que es necesario y conveniente para el país.
Finalmente, el momento es propicio para recordar a los parásitos, en el sentido de que debemos aprender de ellos. Son los seres vivos que más tiempo han sobrevivido, ya que por la Ley Divina y la Ley Natural que les rige, han entendido que no pueden destruir el medio que los sustenta. Ojalá más personas se unan a la lucha por la conservación ambiental en contra de los intereses mezquinos contrarios al ambiente.
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