viernes, 7 de noviembre de 2008

Propuesta de Ley de Salud Sexual y Reproductiva

SEÑORES DIPUTADOS DE LA COMISIÓN DE SALUD DE LA ASAMBLEA DE DIPUTADOS:

Les agradezco la oportunidad de permitirme hablar ante ustedes para poder expresar mis opiniones con respecto al Proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva que se ventila en la Asamblea Nacional de Diputados, no sin antes expresarles quien soy yo y/o qué represento.

Me llamo Gabriel D’Annunzio Rosanía Villaverde, abogado, locutor, escritor de opinión y administrador del foro denominado "FUNDACION MLK PANAMA". Este foro, al cual todos pueden tener acceso, tiene como meta la creación de una fundación sin fines de lucro para promover y defender los derechos humanos, los valores morales y espirituales, y la asistencia social. Además, promovemos la divulgación de artículos de opinión sobre temas teológicos, sociológicos, políticos y diversos, así como también las discusiones correspondientes, debido a que en otros medios está vedada la libertad de expresión.

Ahora sí, entrando en materia, tengo que decir que hemos sido expectadores de un gran debate nacional en el que algunos de sus protagonistas están utilizando toda clase de estrategias para imponer sus criterios en lo referente a la salud sexual y reproductiva, en medio de grandes controversias. No cabe duda que se ha puesto de manifiesto el descontento que existe, porque se percibe que este proyecto de ley, de aprobarse como se encuentra redactado, atentará contra creencias, valores y principios muy enraizados en los corazones y las mentes de muchas personas, y qué decir de lo dispuesto taxativamente en la Constitución Política y los Convenios Internacionales.

Para nadie es un secreto la deplorable condición de la sociedad panameña debida al relajamiento de las costumbres, la flexibilización de las normas jurídicas en el sentido de la pérdida de autoridad de los padres sobre los hijos, la producción, distribución y consumo de bebidas alcohólicas y otras sustancias estimulantes, la corrupción, el tráfico de influencias, los conflictos de intereses, la doble moral, los dobles discursos, los intereses creados, la pobreza, la pornografía, la chabacanería, y la tolerancia y promoción de prácticas sexuales contrarias a lo divino y naturalmente establecido.

Pareciera que hay quienes actúan en total desafío de las Leyes Divinas y Leyes Naturales, ya que demuestran todo el tiempo y de distintas maneras su irritación y rechazo cuando se habla de valores, principios y sagradas escrituras. Esta actitud no es de sorprendernos, porque las olas de depravación moral y destrucción de la familia no son nuevas, ni son exclusivas de Panamá. Son repetidas las veces que estos personajes han dicho que los que se oponen al proyecto de ley de salud sexual y reproductiva son fanáticos religiosos. Si mantienen estos argumentos, lo único que están nos están diciendo es que el Código Penal y todo el ordenamiento jurídico vigente deben ser flexibilizados o derogados, por una sencilla razón, y es que todas estas normas están basadas en los Diez Mandamientos de Moisés y en otros preceptos religiosos. Es una lástima que algunos de los defensores de esta iniciativa legislativa desconozcan que toda ley, antes de ser promulgada, se nutre de distintas fuentes, entre las que están las religiosas y morales.

Una lectura del proyecto de ley de la temática indicada despierta muchas interrogantes y dudas sobre los alcances y los motivos de este nuevo instrumento normativo, lo que podemos sustentar, a manera de ejemplo, con las declaraciones de una alta personera del gobierno nacional, la cual recientemente en un medio de comunicación social dijo que se trata de un asunto de salud y no de un asunto de moral. Este tipo de argumentos, aptitudes y actitudes riñe con la Constitución Política, la cual expresa que uno de los pilares de la Nación Panameña es la Moral Cristiana.

Aunque las leyes humanas no tengan la capacidad de cambiar el corazón y la mente, capacidad que solo está en la Palabra de Dios que rechazan los enemigos de la verdad, nos oponemos a toda clase de relajamiento moral que se pretenda imponer.

El proyecto de ley de salud sexual y reproductiva debe ser concordante con una Política de Estado Sexual y Reproductiva en la que se priorice la Educación y la Salud de forma integral, con énfasis en la abstinencia, responsabilidad, madurez sicológica y en que “todo tiene su tiempo”, y no mediante el énfasis en las sensaciones corporales.

Entendemos que la República de Panamá tiene compromisos internacionales sobre Salud Sexual y Reproductiva, entre los que podemos mencionar los siguientes:

  1. En el marco del 92º período de sesiones del Comité de Derechos Humanos de la ONU, del 17 de marzo al 4 de abril de 2008, se recomendó que Panamá debería revisar su legislación de forma que la misma ayude efectivamente a las mujeres a evitar embarazos no deseados y que éstas no tengan que recurrir a abortos clandestinos que podrían poner en peligro sus vidas.
  1. En el marco del 26º período de sesiones del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, del 13 a 31 de agosto de 2001, se recomendó que Panamá adopte medidas urgentes para reducir la tasa de mortalidad materna, que es excesivamente alta, y para aumentar la disponibilidad y accesibilidad de la información y servicios de salud reproductiva y sexual para lograr la reducción de la tasa de abortos clandestinos y embarazos precoces. También pide que Panamá facilite información detallada sobre el número de personas que viven con VIH/SIDA y las medidas adoptadas en materia de prevención, tratamiento y atención de las personas infectadas, afectadas o particularmente vulnerables.
  1. En el marco del 36º período de sesiones del Comité de los Derechos del Niño, del 17 de mayo al 4 de junio de 2004, se recomendó que Panamá debe garantizar servicios suficientes de salud para los adolescentes, ejecutando en particular programas de salud reproductiva, educación sexual y planificación de la familia, que se lleve a cabo programas de salud mental y que se intensifique sus esfuerzos para combatir el VIH/SIDA.

Como se puede apreciar, en estas recomendaciones, que no son otra cosa que el seguimiento de convenios internacionales suscritos por la República de Panamá, está la urgencia de que se apliquen medidas para prevenir y minimizar enfermedades que arriesguen la salud sexual y reproductiva de los habitantes. En este sentido, no entendemos por qué el proyecto de ley de salud sexual y reproductiva gravita sobre otros temas, como por ejemplo la patria potestad y la no discriminación por orientación sexual. No estoy diciendo que no guarden relación, sino más bien que se están abriendo portales peligrosos para fomentar más la degradación moral y la rebelión infantil.

Como país debemos tener el carácter de no copiar modelos foráneos que en los lugares que se han implementado no han dado los resultados esperados, a pesar de las grandes inversiones que se han hecho en normativas y programas de planificación familiar y orientación sexual, ya que se ha dado un aumento de enfermedades venéreas y embarazos no deseados.

Con nuestra presentación, no quiero hacer un análisis pormenorizado de todo el proyecto de ley, ni siquiera hacer una propuesta, ya que eso debe hacerse en el momento en que Ustedes como Diputados den inicio formal a la discusión artículo por artículo. Pido que este proceso de discusión se haga de forma abierta, democrática y participativa. De ser necesario, busquen un salón de sesiones amplio, porque nadie debe ser excluído. Por lo que, cuando eso se dé, veremos fluir todas las ideas que sean necesarias para brindarle al país un adecuado instrumento legal.